Alegría
Siente la alegría que no depende de nada externo.
Siéntate con la espalda recta, las manos sobre el regazo con las palmas hacia arriba, y sigue la voz sin esfuerzo.
Texto de la meditación
Nos sentamos con la espalda recta, y las palmas abiertas en el regazo.
Inhalamos profundamente.
Y exhalamos.
Llevamos la mano derecha a la base del sistema nervioso central, al comienzo de la columna, y la subimos despacio por el cuerpo.
Ponemos la mano en lo alto de la cabeza, y la dejamos ahí.
Madre Kundalini, por favor, despierta en mí.
Que esta meditación me llene de alegría.
Ponemos la mano derecha en el suelo.
Estés donde estés.
El suelo simboliza a la Madre Tierra.
Y la Madre Tierra nos lleva de vuelta a nuestras raíces.
En la infancia vemos nuestras cualidades más puras: la inocencia, la espontaneidad, y la alegría.
Y al rezar a la Madre Tierra, podemos absorber esas cualidades.
Así que rezamos a la Madre Tierra.
Por favor, hazme inocente.
Y que esta luz de inocencia me haga una persona alegre.
Sentimos cómo todas las tensiones del cuerpo se relajan poco a poco.
Subimos la mano derecha al lado izquierdo del estómago.
Aquí reside nuestra sensación de paz.
Aquí reside también la satisfacción.
Aquí rezamos por dentro: Madre Kundalini, por favor, hazme una persona generosa.
Por favor, que los demás disfruten de mi compañía gracias a esta generosidad.
Que mi atención esté en dar, más que en recibir.
Y que los demás sientan el calor de esta satisfacción.
Que lo sientan en su corazón.
Ahora subimos la mano derecha al corazón izquierdo.
Aquí reside nuestro espíritu.
Y cuando nos unimos con el espíritu, nos desprendemos por completo de todo lo que nos rodea, de todos los pensamientos, de todas las preocupaciones.
De todo lo que pueda molestarnos. Porque vemos lo poco importante que es todo eso en el estado eterno del espíritu.
Y cuando nos desprendemos, podemos disfrutar de verdad de los demás, porque no queremos nada de ellos.
Y en este estado, podemos disfrutar de verdad de nuestro propio ser.
Aquí podemos hacer una oración muy sencilla. Simplemente decimos: Soy el espíritu puro.
Soy el espíritu puro.
Soy el espíritu puro.
Subimos la mano a la garganta, al chakra llamado Vishuddhi.
Aquí residen nuestras cualidades de bondad y dulzura.
Y para que los demás disfruten de verdad de nuestra compañía, debemos hablar con dulzura y bondad.
Madre Kundalini, por favor, hazme una persona bondadosa.
Que cada una de mis expresiones refleje la alegría de mi corazón, y nada más.
Subimos la mano a la frente, e inclinamos la cabeza sobre la mano.
Aquí reside la cualidad de la humildad.
Y para disfrutar de verdad de nuestro ser, debemos ser humildes.
Madre Kundalini.
Que esta luz de amor me haga una persona humilde.
Que así vea la grandeza de los demás.
Que esta humildad se exprese a través de mis ojos.
Ponemos la mano derecha detrás de la cabeza, e inclinamos la cabeza hacia atrás.
Rezamos por dentro.
Madre Kundalini, por favor, perdóname si he cometido algún error contra mi espíritu.
Ponemos la mano en lo alto de la cabeza, y la giramos en el sentido de las agujas del reloj. Y con cada círculo, agradecemos algo que tenemos en la vida.
Gracias por mi familia, que me trajo a este mundo.
Gracias por esta meditación. Gracias por la comida de cada día. Gracias por el techo que me cubre.
Y sobre todo, gracias, Madre Kundalini, por iluminar mi ser, por mostrarme el verdadero sentido de la alegría. Subimos la mano unos centímetros por encima de la cabeza.
A veces puedes sentir una brisa fresca que toca la palma. Esta brisa fresca es una expresión de alegría.
Es la alegría que recorre el sistema sutil y nutre nuestro ser.
Volvemos a poner la mano en el regazo.
Y simplemente nos quedamos en este estado de alegría.
Espero que hayas disfrutado de esta meditación. Te invitamos a seguir meditando. Gracias por escuchar.